Stellarscout

Explorando el universo

enero 27, 2012
por Stellarscout
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Las dos caras de las dunas de Titán

Un nuevo análisis de los datos del radar de la nave internacional Cassini ha revelado variaciones regionales en las dunas de arena de Titán, la mayor luna de Saturno. Los resultados dan nuevas pistas para entender la historia climática y geológica de esta luna.

En Titán los campos de dunas son un paisaje casi tan habitual como las llanuras aparentemente uniformes que definen la mayor parte de la superficie.
Las dunas cubren alrededor del 13% de Titán, extendiéndose a lo largo de 10 millones de kilómetros cuadrados –equivalente al área de Canadá-. Son por tanto un factor importante en las condiciones ambientales de esta luna.

Foto: Dunas en Titán y en la Tierra

Aunque su forma es similar a las de las dunas del desierto de Namibia, las dunas de Titán son gigantes para los estándares terrestres. Tienen entre uno y dos kilómetros de anchura, cientos de kilómetros de largo y unos 100 metros de altura.

Sin embargo, su tamaño y distribución varían a lo largo de la superficie de Titán.

Otra diferencia es que la arena de Titán no está hecha de silicatos, como la de la Tierra, sino de hidrocarburos sólidos que precipitan de la atmósfera. Estos compuestos se unen formando granos de dimensiones de milímetros, mediante un proceso aún poco conocido.

La investigadora Alice Le Gall, de LATMOS-UVSQ (París) y NASA–JPL (California), y otros colaboradores han descubierto que el tamaño de las dunas de Titán está controlado por al menos dos factores, la altitud y la latitud. Su hallazgo se basa en observaciones obtenidas con el radar de la nave Cassini, de la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana (ASI).

Los mayores campos de dunas en Titán se encuentran en las regiones bajas. En las zonas más elevadas las dunas tienden a ser más estrechas y a disponerse más espaciadamente; en el radar de Cassini la separación entre ellas se ve con más brillo, lo que indica que la cubierta de arena es más delgada.

Esto sugiere que hay relativamente poca arena disponible para construir dunas en las regiones altas.

En términos de latitud, las dunas de Titán están confinadas a la región ecuatorial de la luna, en una franja entre los 30°S y los 30°N.

En las latitudes más al norte las dunas se vuelven más estrechas, y aumenta la separación entre ellas. Le Gall y sus colegas creen que la razón está en la órbita elíptica de Saturno.

Titán orbita en torno a Saturno, y por tanto sus estaciones están controladas por la trayectoria del planeta en su recorrido alrededor del Sol. Como Saturno tarda unos 30 años en completar una órbita, cada una de las estaciones de Titán dura apenas algo más de siete años. La naturaleza ligeramente elíptica de la órbita de Saturno hace que el hemisferio Sur de Titán tenga veranos más cortos pero más intensos.

Como resultado, en las regiones australes se reduce la humedad del suelo debida al vapor de etano y metano. Cuanto más secos son los granos de arena, más fácilmente son transportados por el viento para formar las dunas.

“La humedad del suelo probablemente aumenta cuanto más hacia el Norte, haciendo que los granos de arena sean más difíciles de mover y las dunas, por tanto, más difíciles de construir”, afirma Le Gall. Respalda esta hipótesis el hecho de que los lagos y mares de Titán –constituidos por etano líquido y metano-, están sobre todo en el hemisferio Norte. Esto sugiere que en el norte, donde la humedad es mayor, es más difícil que el viento transporte los granos de arena. “Entender cómo se forman las dunas, y explicar su forma, tamaño y distribución, es muy importante para entender el clima y la geología de Titán”, dice Nicolas Altobelli, jefe científico de la misión Cassini-Huygens, de la ESA.

“Como están hechas de hidrocarburos atmosféricos congelados, las dunas podrían proporcionarnos importantes pistas sobre el ciclo de metano y etano de Titán, que aún no comprendemos bien y que es comparable, en muchos aspectos, con el ciclo del agua en la Tierra”.

Fuente: ESA

enero 6, 2012
por Stellarscout
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El ciclo solar registra una actividad similar a la de la mayor tormenta solar

El ciclo solar 24 ha registrado en 2011 un nivel de actividad similar al registrado durante el ciclo solar 10, en el que se produjo la mayor tormenta solar desde el inicio de las mediciones de estos fenómenos, en 1755.

Según ha informado el Observatorio de Clima Espacial, los datos de cierre de la actividad solar de 2011, actualizados el pasado 2 de enero, han confirmado estos datos, que han calificado de “inquietantes” ya que “hace tan solo dos años, a mediados de 2009, todavía se pensaba que el ciclo 24 marcaría récords, pero, por su baja actividad”, ha explicado.

Foto: SOHO/EIT

El estudio revela que el incremento de la actividad solar se produjo ya en febrero de 2011 (cuando se produjo la denominada “tormenta solar de San Valentín”) y, a partir de entonces, la actividad no descendió en los meses sucesivos. Así, a partir de agosto los expertos se pusieron tras la pista de otros ciclos “de inicio retardado”, que podrían tener el mismo desarrollo que el actual.

De este modo, se comprobó que la actividad coincidía con el ciclo solar número 10. Este ciclo que dio lugar a algunas de las tormentas solares más intensas de las que se tiene constancia, como el temido “evento Carrington” de septiembre de 1859 o la reseñable tormenta solar de la batalla de Fredericksburg, en diciembre de 1862, durante la guerra de secesión americana, presenciada en directo por los miles de soldados atrincherados en los campos de Virginia, en el sur de Estados Unidos.

Sin embargo, el Observatorio del Clima Espacial ha señalado que los datos hechos públicos esta semana “aún no pueden ser considerados concluyentes” y ha reconocido que la evolución del ciclo solar en los próximos meses será “determinante” para terminar de ubicar la situación real.

Así, ha señalado que la concordancia sostenida entre los ciclos 24 y 10 existe, pero también cabe formular varias reservas. En primer lugar que las últimas semanas de diciembre han aportado un repunte a la baja. “Hay que esperar”, han apuntado los expertos.

Fuente: Europa Press

diciembre 7, 2011
por Stellarscout
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Primer planeta en plena “zona habitable” de una estrella como el Sol

Foto: NASA/JPL

La misión Kepler de la NASA ha confirmado su primer exoplaneta en la “zona habitable” en torno a una estrella, la región donde el agua líquida podría existir en la superficie del planeta. Kepler también ha descubierto más de 1.000 candidatos a nuevos planetas, casi duplicando el número previamente conocido. Diez de estos candidatos son de un tamaño parecido a la Tierra y órbitan en la zona habitable de su estrella anfitriona. Los candidatos requieren observaciones de seguimiento para verificar que son planetas reales.

El planeta recién confirmado, Kepler-22b, es el más pequeño encontrado hasta ahora orbitando en el centro de la zona habitable de una estrella similar a nuestro sol. El planeta tiene aproximadamente 2,4 veces el radio de la Tierra. Los científicos aún no saben si Kepler-22b tiene una composición predominantemente rocosa, gaseosa o líquida, pero su descubrimiento es un paso más cerca de encontrar planetas como la Tierra.

Investigaciones previas sugerían la existencia de planetas cercanos al tamaño de la Tierra en zonas habitables, pero la confirmación clara resultó difícil de alcanzar. Otros dos planetas pequeños orbitando estrellas más pequeñas y frías que nuestro Sol fueron confirmados recientemente en los bordes de la zona habitable, con órbitas más parecidas a las de Venus y Marte.

EN BUSCA DEL GEMELO DE LA TIERRA

“Este es un importante hito en el camino para encontrar gemelo de la Tierra”, dijo Douglas Hudgins, científico del programa Kepler de la NASA en Washington.

Kepler descubre planetas y planetas candidatos mediante la medición de las caídas en el brillo de más de 150.000 estrellas debido a planetas que se cruzan por delante. Kepler requiere por lo menos tres tránsitos para verificar una señal de un planeta.

“La fortuna nos sonrió con la detección de este planeta”, dijo William Borucki, investigador principal de Kepler del Ames Research Center de la NASA, quien dirigió el equipo que descubrió Kepler-22b. “El primer tránsito fue capturado tan sólo tres días después de que Kepler quedase operativamente preparado. Fuimos testigos del tercer tránsito en el verano de 2010″.

El equipo científico de Kepler utiliza los telescopios terrestres y el Telescopio Espacial Spitzer para revisar las observaciones de planetas candidatos que la nave espacial encuentra. El campo de estrellas que Kepler observa en las constelaciones Cygnus y Lyra sólo puede ser visto desde observatorios terrestres en la primavera y hasta principios de otoño. Los datos de estas otras observaciones ayudan a determinar qué candidatos se pueden validar como planetas.

TARDA 290 DÍAS EN ORBITAR SU ESTRELLA

Kepler-22b se encuentra a 600 años luz de distancia. Mientras que es más grande que la Tierra, su órbita de 290 días alrededor de una estrella similar al Sol se asemeja a la de nuestro mundo. La estrella del planeta anfitrión pertenece a la misma clase que nuestro sol, llamado tipo-G, aunque es ligeramente más pequeña y fría.

De los 54 candidatos a planetas en zona habitable comunicados en febrero pasado, Kepler-22b es el primero en ser confirmado. Este hito se publicará en The Astrophysical Journal.

Desde el último catálogo que fue publicado en febrero, el número de planetas candidatos identificados por Kepler se ha incrementado en un 89 por ciento y asciende actualmente a 2.326. De estos, 207 son aproximadamente del tamaño de la Tierra, 680 son super tamaño de la Tierra, 1.181 son del tamaño de Neptuno, 203 son del tamaño de Júpiter y 55 son más grandes que Júpiter.

Los resultados, basados en observaciones realizadas desde mayo 2009 hasta septiembre de 2010, muestran un incremento importante en el número de candidatos a planeta de menor tamaño.

Kepler observó muchos grandes planetas en órbitas pequeñas al comienzo de su misión, que se reflejaron en el comunicado de febrero. Después de haber tenido más tiempo para observar tres tránsitos de planetas con periodos orbitales, los nuevos datos sugieren que los planetas entre una a cuatro veces el tamaño de la Tierra pueden ser abundantes en la galaxia.

Hay 48 candidatos a planetas en la zona habitable de su estrella. Si bien esto es una disminución de los 54 reportados en febrero, el equipo de Kepler ha aplicado una definición más estricta de lo que constituye una zona habitable en el nuevo catálogo, para tener en cuenta el efecto de calentamiento de la atmósfera en periodos orbitales más largos.

“El tremendo crecimiento en el número de candidatos tamaño de la Tierra nos dice que nos acercamos a los planetas para los que Kepler fue diseñado: los que no sólo son del tamaño de la Tierra, sino que también son potencialmente habitables”, dijo Natalie Batalha, responsable del equipo de Kepler en la San Jose State University en California.

Fuente: Europa Press

diciembre 7, 2011
por Stellarscout
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La Voyager 1 llega al “purgatorio cósmico”

Foto: NASA/JPL

La nave espacial Voyager 1 de la NASA se ha adentrado finalmente en una nueva región entre nuestro sistema solar y el espacio interestelar. Los datos obtenidos de la Voyager en el último año revelan esta nueva región como una especie de “purgatorio cósmico”, según definición empleada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense.

En esa zona, el viento de partículas cargadas que fluye desde nuestro sol se ha calmado, el campo magnético de nuestro sistema solar se acumula, y las partículas de alta energía del interior de nuestro sistema solar parecen escapar hacia el espacio interestelar.

“Voyager nos dice ahora que estamos en una región de estancamiento en la capa más externa de la burbuja alrededor de nuestro sistema solar”, dijo Ed Stone, científico del proyecto Voyager en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena. “Voyager está mostrando que lo que hay fuera le está empujando hacia atrás. No deberíamos tener que esperar mucho para saber lo que en realidad es el espacio entre las estrellas”.

A pesar de que Voyager 1 está a unos 18.000 millones de kilómetros del Sol, todavía no está en el espacio interestelar. En los últimos datos, la dirección de las líneas del campo magnético no han cambiado, lo que indica que Voyager todavía está dentro de la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que genera el sol alrededor de sí mismo. Los datos no revelan exactamente cuándo traspasará el borde de la atmósfera solar hacia el espacio interestelar, pero esto puede producirse de unos pocos meses hasta unos pocos años.

Los últimos hallazgos, presentados este lunes en la reunión de la Unión Geofísica Americana en San Francisco, provienen de los instrumentos de partículas cargadas de baja energía, el subsistema de rayos cósmicos y el magnetómetro.

SURCANDO LAS AGUAS CELESTES

Los científicos ya habían dado cuenta de que la velocidad hacia el exterior del viento solar disminuyó a cero en abril de 2010, marcando el inicio de la nueva región. Directores de la misión de la nave la rotaron varias veces esta primavera y verano para ayudar a los científicos a discernir si el viento solar soplaba con fuerza en otra dirección. No era asi. Voyager 1 está surcando las “aguas celestes”, en una región similar al mar en calma de la Tierra, donde hay muy poco viento.

Durante el año pasado, el magnetómetro de la Voyager también detectó una duplicación de la intensidad del campo magnético en la región de estancamiento. Al igual que los automóviles se acumulan en la salida de una autopista, el aumento de la intensidad del campo magnético muestra que la presión hacia el interior del espacio interestelar está compactándolo.

Voyager ha estado midiendo las partículas energéticas que proceden de dentro y fuera de nuestro sistema solar. Hasta mediados de 2010, la intensidad de partículas que se originan desde el interior de nuestro sistema solar había sido estable. Sin embargo, durante el último año, la intensidad de estas partículas de alta energía se ha reducido, como si se produjera una fuga hacia el espacio interestelar. Las partículas son ahora la mitad de abundantes que en los últimos cinco años.

Al mismo tiempo, Voyager ha detectado un aumento de 100 veces en la intensidad de electrones de alta energía de otras partes de la galaxia que pasan de fuera a dentro de nuestro sistema solar, que es otra indicación de que la frontera se aproxima.

EL VIENTO SOPLA HACIA NOSOTROS

“Hemos estado usando el flujo de partículas energéticas cargadas en la Voyager 1 como una especie de manga de viento para estimar la velocidad del viento solar”, dijo Rob Decker, investigador en el laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins.

“Hemos encontrado que la velocidad del viento es baja en esta región. Por primera vez, el viento sopla hacia nosotros. Estamos, evidentemente, viajando en un territorio nuevo completamente. Los científicos habían sugerido que podía haber una capa de estancamiento, pero no estábamos seguros de que existía hasta ahora”, agregó.

Lanzados en 1977, Voyager 1 y 2 se encuentran en buen estado de salud. Voyager 2 están a 15.000 millones de kilómetros de distancia del sol.

 

Fuente: Europa Press

noviembre 17, 2011
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Descubren agua líquida en el subsuelo de una luna de Júpiter

Científicos de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) han descubierto agua en la corteza de Europa, una de las lunas de Júpiter, un hallazgo que ha sido publicado en ‘Nature’ y que, a juicio de expertos, supondría un paso “significativo” para la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

Así, ha encontrado lo que parece ser un cuerpo de agua en estado líquido, con un volumen similar al de los Grandes Lagos de Norteamérica, encerrado dentro de la corteza helada de la luna Europa. Según la autora principal, Britney Schmidt, profesora en el Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas, el agua podría representar un hábitat potencial para la vida y podrían existir muchos más lagos en las regiones poco profundas de la corteza de Europa.

Además, el recién descubierto lago está cubierto por plataformas de hielo flotante que parecen estar colapsando entre sí, proporcionando un mecanismo para la transferencia de nutrientes y energía entre la superficie y el vasto océano bajo la capa de hielo.

“Una de las opiniones de la comunidad científica ha sido que si la capa de hielo es gruesa, este hecho impediría que la superficie se comunicase con el océano subyacente”, explica Schmidt, al mismo tiempo que advierte de que ahora se está ante la evidencia de que, a pesar de que la capa de hielo es gruesa, ésta permite el flujo energético, lo que podría hacer de Europa y su océano “lugares más habitables”.

UNA DESCONCERTANTE CAPA DE HIELO

Además, los científicos se centraron en las imágenes, tomadas por la nave espacial Galileo, de dos áreas circulares en la superficie de Europa, llamadas ‘caos’. Basándose en procesos similares que tienen lugar en la Tierra, en las plataformas de hielo y bajo los glaciares sobre volcanes, los investigadores desarrollaron un modelo de cuatro pasos para analizar las características del terreno en Europa. Tras el análisis, se realizaron varias observaciones contradictorias: algunas parecían indicar que la capa de hielo es gruesa y otras que es delgada.

“Leí el documento y de inmediato pensé, sí, eso es, tiene sentido”, afirma Robert Pappalardo, científico de investigación en la Sección de Ciencias Planetarias de la NASA, que señala que se trata del “único modelo que se ajusta a toda la gama de observaciones”.

Además, los científicos tienen buenas razones para creer que su modelo es correcto, basándose en las observaciones de Europa de la nave espacial Galileo. Sin embargo, debido a que los lagos se encuentran a varios kilómetros bajo la superficie, la única confirmación real de su presencia llegará tras la misión de una futura nave espacial diseñada para explorar esta capa de hielo; dicha misión ha sido calificada como la segunda en prioridad, según el último ‘Planetary Science Decadal Survey’, y actualmente está siendo estudiada por la NASA.

“Esta nueva información sobre Europa no habría sido posible sin las observaciones recogidas durante los últimos 20 años sobre las capas de hielo de la Tierra”, explica Don Blankenship, uno de los coautores de la investigación y científico del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas.

Fuente: Europa Press

noviembre 15, 2011
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La NASA extiende un año su misión orbital en Mercurio

La NASA ha anunciado que extenderá las operaciones orbitales de la sonda MESSENGER en torno a Mercurio un año más allá de la finalización prevista de la misión principal el 17 de marzo de 2012. MESSENGER se convirtió en la primera nave en orbitar el planeta más interno de nuestro sistema el pasado 18 de marzo.

“Todavía estamos limando los detalles de la financiación, pero estamos muy contentos de poder continuar con la exploración de Mercurio”, dijo el cintífico de este proyecto Ed Grayzeck.

La campaña sin precedentes de esta nave espacial orbital ha proporcionado la primera visión global cercana de Mercurio y ha revolucionado la percepción científica de ese planeta. La misión ampliada permitirá a los científicos aprender más sobre el planeta más cercano al Sol, dice el investigador principal de MESSENGER, Sean Solomon, del Instituto Carnegie de Washington.

“Durante la misión extendida se pasará más tiempo cerca del planeta que durante la misión principal, vamos a tener una gama más amplia de objetivos científicos, y vamos a ser capaces de hacer muchas observaciones más específicas con nuestro sistema de imágenes y otros instrumentos “, dice Salomón.

“Messenger también será capaz de estudiar el planeta más interior a medida que la actividad solar sigue en aumento. Las respuestas de Mercurio a los cambios en su entorno durante ese período prometen ofrecer nuevas sorpresas”, dijo.

Fuente: Europa Press

octubre 24, 2011
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Herschel detecta grandes cantidades de agua en un disco protoplanetario

El observatorio espacial Herschel de la ESA ha detectado emisiones de vapor de agua en un disco de polvo que se arremolina entorno a una joven estrella. Estas emisiones indican la existencia de una reserva de agua capaz de llenar miles de océanos terrestres.

Detección de vapor de agua en el espectro del disco protoplanetario de TW Hydrae

TW Hydrae es una estrella formada hace unos 5-10 millones de años, que se encuentra a tan sólo 176 años luz de la Tierra. Se encuentra en la última etapa de su proceso de formación y está rodeada por un disco de polvo y gas que se terminará condensando para dar lugar a todo un sistema de planetas.
Se piensa que una buena parte del agua de nuestro planeta llegó a bordo de los cometas que chocaron contra la Tierra durante sus primeras etapas de formación. Esta hipótesis está respaldada por el reciente descubrimiento realizado por Herschel de agua similar a la de nuestro planeta en un cometa, el 103P/Hartley 2. Sin embargo, hasta ahora no se conocía la posibilidad de que existiesen reservas importantes de agua en los discos protoplanetarios que rodean a algunas estrellas.

Este descubrimiento, el primero de su clase, ha sido realizado con el instrumento HIFI de Herschel.

El satélite europeo detectó emisiones de vapor de agua a lo largo de todo el disco que se arremolina entorno a TW Hydrae. Se piensa que estas emisiones se producen cuando la radiación ultravioleta interestelar calienta el hielo incrustado en los granos de polvo que conforman el disco. Esta reserva de agua podría ser un importante aporte para los planetas que se terminarán formando entorno a esta joven estrella.

“Este fenómeno podría ser parecido a lo que ocurrió en nuestro propio Sistema Solar, en el que los granos de polvo cargados de hielo se fueron agregando para formar cometas”, explica Michiel Hogerheijde de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, quien dirigió este estudio.

“Pensamos que los cometas fueron una fuente importante de agua para los planetas de nuestro Sistema Solar”.

Representación artística del disco protoplanetario de TW Hydrae

Los científicos han realizado detalladas simulaciones que combinan estos nuevos resultados con las observaciones realizadas anteriormente desde tierra y con los datos del telescopio Spitzer de la NASA, lo que les ha permitido calcular el volumen de las reservas de hielo de este disco protoplanetario.

Sus resultados indican que el disco entorno a TW Hydrae almacena tanta agua que se podrían llenar varios miles de océanos terrestres.

“Ya hemos reservado tiempo de observación de Herschel para estudiar otros tres discos protoplanetarios entorno a otras estrellas”, confirma Hogerheijde.

“Esperamos encontrar resultados similares a los de TW Hydrae, aunque como ahora estudiaremos objetos que están hasta tres veces más lejos, harán falta muchas más horas de observación”.

Esta investigación abre las puertas a una nueva forma de comprender el papel que juega el agua en los discos protoplanetarios, y ofrece a los científicos un nuevo campo de pruebas para investigar cómo llegó el agua a nuestro planeta.

“Gracias a Herschel podemos seguir el rastro del agua a través de todos los pasos del proceso de formación de las estrellas y de los planetas”, comenta Göran Pilbratt, Científico del Proyecto Herschel para la ESA.

“En TW Hydrae estamos observando la ‘materia prima’ a partir de la cual se terminarán formando nuevos planetas, lo que nos ayuda a comprender mejor cómo se formó el Sistema Solar en el que vivimos”.

Fuente: ESA

octubre 13, 2011
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La NASA pone a prueba un sistema de comunicaciones por láser

En la actualidad se necesitan 90 minutos para transmitir imágenes de alta resolución de Marte, pero la NASA quiere reducir drásticamente ese tiempo a sólo unos minutos. Un nuevo sistema de comunicaciones ópticas que la NASA planea probar en el año 2016 dirigirá el camino e incluso permitir el streaming de vídeo de alta definición desde distancias más allá de la Luna.

Esta increíble mejora en la velocidad de transmisión será mostrada por el Laser Communications Relay Demonstration (LCRD), uno de los tres proyectos seleccionados por la oficina tecnológica de la NASA (OCT) para una prueba. desarrollado por un equipo dirigido por ingenieros del centro Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, del LCRD se espera que vuele como una carga alojada en un satélite comercial de comunicaciones desarrollado por Space Systems / Loral, de Palo Alto, California.

Imagen conceptual del sistema de comunicaciones LCRD. nasa

“Queremos llevar las capacidades de comunicación de la NASA a otro nivel”, dijo el investigador principal David Israel, que lidera un equipo multi-organizacional que incluye a cientificos del Jet Propulsion Laboratory de Pasadena y el Laboratorio Lincoln del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Aunque la NASA ha logrado tasas mayores en transmisión de datos en sistemas de radiofrecuencia, compresión de datos y otras técnicas para aumentar la cantidad de datos en sus sistemas actuales, las capacidades de la Agencia no podrán seguirán el ritmo a las necesidades de recolectar datos de futuras misiones espaciales ya sean tripuladas o no, agregó Israel.

“Así como los usuarios de Internet en casa golpean la pared con un modem de 56kbps , la NASA se está acercando al límite de lo que su red de comunicaciones existente puede manejar”, dijo.

La solución es aumentar la capacidad de la redes de radio de la NASA, que incluye una flota de seguimiento y satélites de retransmisión de datos y una red de estaciones en tierra, con los sistemas ópticos, lo que podría aumentar las tasas de datos de 10 a 100 veces. “Esta transición tardará varios años en completarse, pero la recuperación de la inversión final será un aumento muy grande en la cantidad de datos que podemos transmitir, tanto en enlace descendente y ascendente, especialmente a destinos lejanos en el sistema solar y más allá”, dijo James Reuther.

Primer paso

El LCRD es el siguiente paso en esta dirección, dijo Israel, comparando la capacidad emergente de los sistemas de fibra óptica en tierra, tales como FiOS de Verizon red. “En cierto sentido, nos estamos llevando FiOS al espacio”.

Para demostrar la nueva capacidad, el equipo de Goddard cadificará los datos digitales y transmitirán la información a través de la luz láser desde las estaciones terrestres especialmente equipadas para una carga útil experimental alojada en el satélite comercial de comunicaciones.

La carga útil incluirá telescopios, láseres, espejos, detectores, un sistema de apuntamiento y de seguimiento, electrónica de control y dos tipos diferentes de módems. Un módem es ideal para la comunicación con las misiones de espacio profundo o pequeños satelites de baja potencia que operan en la órbita terrestre baja. El otro puede manejar velocidades de datos mucho mayor, sobre todo de naves espaciales que orbitan la Tierra, incluyendo la Estación Espacial Internacional. “Con el módem de alta velocidad, los sistemas de futuro podrían soportar velocidades de datos de decenas de gigabits por segundo”, dijo Israel.

Una vez que la carga recibe los datos, a su vez lo retransmitirá a estaciones de tierra preparadas para ello en Hawai y en el sur de California.

Diagrama de la misión LCRD. NASA

Las múltiples estaciones de tierra son importantes para demostrar que el sistema es plenamente operativo, dijo Israel. Las nubes, las turbulencias y las condiciones atmosféricas impiden las comunicaciones por láser, que requieren una clara línea de vista entre el transmisor y el receptor. Si el mal tiempo impide una señal ser enviado o recibida en un solo lugar, la red podría entregar la responsabilidad a una de las estaciones terrestres o almacenarlo para su posterior retransmisión.

La demostración se espera que dure dos o tres años.

Siguiendo el experimento LADEE

El proyecto no es la primera incursión de la NASA en las comunicaciones por láser. El laboratorio Lincoln del MIT está desarrollando una carga útil de comunicaciones láser para el explorador lunar Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer (LADEE), que la Agencia tiene previsto lanzar en 2013 para estudiar la delgada atmosfera de la luna y su entorno polvoriento. El objetivo principal del experimento LADEE es demostrar conceptos fundamentales de las comunicaciones opticas y transderir hasta 622 megabits por segundo.

Sin embargo, la carga LADEE, llamada Lunar Laser Comunicaciones Demostración (LLCD), está equipada con un solo módem, el modelo de menor velocidad más adecuada para las comunicaciones de espacio profundo. Además, LADEE es una misión de corta duración. LLCD se espera que opere sólo durante 16 días de la misión LADEE, el cual no es tiempo suficiente para demostrar un pleno funcionamiento de la red de comunicaciones láser, dijo Israel.

Fuente: NASA

septiembre 29, 2011
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Mercurio, un planeta lleno de sorpresas

Mercurio no es infernalmente ardiente, aunque al parecer esté cubierto de azufre. Una parte enorme del planeta está cubierta de lava seca, suficiente para enterrar el estado de Texas bajo 5 kilómetros de esa lava, según los científicos.
Estos y otros extraños descubrimientos sobre Mercurio serán anunciados en siete artículos que se publicaran en la edición 30 de septiembre de la revista Science, un tesoro de conocimiento de la sonda MESSENGER de la NASA, que abarca desde el extraño paisaje hasta el núcleo magnético del planeta.

Messenger es el acrónimo de “Mercury Surface, Space Environment, Geochemistry, and Ranging”, es el primer artefacto humano que orbita por primera vez alrededor del planeta más pequeño y más profundo del sistema solar. Y es la segunda sonda en visitarlo, después de que la Mariner 10 lo sobrevolase década de 1970. Lanzada en 2004, la nave espacial Messenger que costó $ 446.000.000, comenzó a orbitar Mercurio en marzo de este año.

“Messenger nos muestra que, contrariamente a los prejuicios de muchas personas,  Mercurio es un mundo fascinante con una historia compleja”, dijo el autor del estudio Patrick Peplowski, un físico de la Universidad Johns Hopkins del Laboratorio de Física Aplicada en Laurel, Maryland.

Imagen de Mercurio hecha por la sonda Messenger el 29 de marzo de 2011

Historia volcánica

Por ejemplo, las imágenes de alta resoluciones la superficie de Mercurio revelan que los flujos de lava ayudaron a crear las extensas llanuras del norte. Esta roca fundida, rellenó los cráteres y grietas de hasta 1.6 kilómetros de profundidad y cubre un 6 por ciento de la superficie de Mercurio, un área equivalente a casi el 60 por ciento del territorio continental de Estados Unidos, explicó el geólogo planetario James Head de la Universidad Brown.

A comienzos de la historia del planeta, hace unos 3,5 mil millones a 4 mil millones de años, estos gigantescos volúmenes de lava fueron vertidos de grietas en la superficie a una distancia de 200 kilómetros fuera de la zona volcánica, inundando todo el entorno, “como una bañera “, según dijo Head.

En base a la forma en que esta lava aparentemente erosionó la superficie subyacente, los investigadores sugieren que salió rápidamente. “No podemos decir si se tomó 2,7 días o 15 años o en un tiempo determinado desde la órbita, pero no se produjo durante cientos de millones de años”, agregó Head.

Las latitudes altas del norte de Mercurio habían estado en gran medida fuera de nuestro campo de visión hasta ahora.

“Cuando se sobrevoló Mercurio por primera vez con la Mariner 10, no estaban muy seguros de si el vulcanismo fue el causante de esas suaves llanuras”, dijo Head. “Ahora que estamos en órbita con la Messenger, estamos construyendo una imagen más acertada de Mercurio”.

Head y sus colegas esperan descubrir otras partes de Mercurio también sufriesen vulcanismo. “Este depósito es tan enorme, que el vulcanismo tiene que ser una parte importante de otros lugares”, dijo Head.

Formaciones extrañas

Estas imágenes de la superficie de Mercurio también revelaron unas características extrañas: huecos superficiales de formas irregulares. Estos huecos, con diámetros de decenas de metros a unos pocos kilómetros, se repiten a través de Mercurio y se observan con frecuencia en grupos. Muchos de ellos parecen ser relativamente recientes.

El científico planetario David Blewett del Laboratorio Johns Hopkins de Física Aplicada y sus colegas sospechan que estos huecos se crearon cuando los materiales volátiles, tal vez los compuestos que contienen azufre, fueron liberados de la superficie a través de una combinación del calentamiento, la desgasificación, vulcanismo explosivo, bombardeo de micro meteoritos o la radiación solar. Esto podría sugerir Mercurio está cargado con niveles más altos de las materias volátiles que la mayoría de los escenarios sobre su formación sugieren.

“El análisis de las imágenes y las estimaciones de la velocidad a la que los huecos pueden estar creciendo conduce a la excitante posibilidad de que todavía este activa su formación a día de hoy”, dijo Blewett. “Es exactamente este tipo de descubrimiento inesperado que hace que la exploración planetaria sea una aventura”.

Azufre en la superficie

La composición de la superficie de Mercurio es sustancialmente diferente a la de otros planetas terrestres, de acuerdo con los análisis de la sonda Messenger de los rayos X que emanan del planeta. Por ejemplo, la superficie de Mercurio posee al menos 10 veces más azufre que la Tierra o la Luna.

“Estas son las primeras mediciones de la composición del planeta Mercurio”, dijo el autor del estudio, Larry Nittler, un cosmoquímico en la Institución Carnegie de Washington.

En conjunto, esto sugiere que la química de superficie el planeta se formó a partir de material ahora se ve en ciertos meteoritos pedregosos y condríticos y en partículas de polvo cometarias.

“Se cree que los planetas terrestres acrecieron de cuerpos más pequeños que fueron parecidos o idénticos a los asteroides que nos dan los meteoritos condríticos, así como el polvo que compone los cometas”, dijo Nittler. “Nuestro trabajo muestra que en algún nivel, Mercurio se formó por una mezcla de estos bloques que formaron los otros planetas terrestres”.

Las mediciones de rayos gamma que emanan de la superficie del planeta también apoyan las teorías que Mercurio se originó a partir de material comparable a la de los meteoritos pedregosos condríticos.

Estos escáneres determinaron la abundancia de elementos radiactivos como el torio, potasio y uranio. La relación medida de potasio (un elemento volátil), el torio y el uranio (no volátiles) revelan niveles de materiales volátiles comparables a otros planetas terrestres.

“Nuestro descubrimiento de materiales volátiles superiores a lo esperado en la superficie es uno de los muchos resultados que indica que Mercurio tiene más en común con Venus, Tierra y Marte de lo que se esperaba”, dijo Peplowski. “Estos resultados arrojan luz sobre los procesos de formación de planetas en el sistema solar, y por extensión, nos hablan de la formación de los planetas terrestres. Estos resultados se pueden ampliar a nuestra comprensión de planetas extra-solares, sobre todo a los grandes, planetas rocosos que orbitan cerca de sus estrellas”.

Estos resultados también sugieren que Mercurio no llegó a ser tan extremadamente caliente como algunos modelos de la formación del planeta han sugerido, porque el calor extremo habría desecho estos elementos volátiles. Los resultados también sugieren el calor interno de Mercurio ha disminuido sustancialmente desde su formación, en consonancia con el volcanismo generalizado hace unos 3,8 millones de años, este se habría reducido a una actividad limitada y aislada desde entonces.

“A medida que continuamos recopilando datos desde la órbita, los datos del espectrómetro de rayos gamma que la sonda Messenger utiliza para medir la abundancia de elementos estables como el hierro, silicio y oxígeno”, dijo Peplowski. “También vamos a empezar a mapear la abundancia de elementos en la superficie, lo que nos puede dar pistas acerca de los procesos geológicos regionales que ocurren en la superficie”.

Detalles magnéticos revelados

La Messenger también investigó el campo magnético de Mercurio, el único planeta terrestre además de la Tierra que posee un campo magnético global. Estos campos vienen de las dinamos de estos planetas: conductores líquidos de la electricidad que circulan en su núcleo de metal líquido.

“Es la magnetosfera de la Tierra la que mantiene es su sitio la atmósfera y que hace que sea imprescindible para la existencia de vida en nuestro planeta”, dijo el coautor del estudio, Jim Raines en la Universidad de Michigan.

Los datos del magnetómetro encontraron que los polos magnéticos de Mercurio se alinean casi exactamente con su eje de rotación, de no más de 3 grados. Al mismo tiempo, su ecuador magnético está al norte de su ecuador geográfico, a unos 484 kilómetros.

“El desplazamiento implica que la intensidad del campo en el norte es de tres a cuatro veces más fuerte cerca del polo de lo que está cerca del polo magnético sur”, dijo el autor del estudio, Brian Anderson, un físico espacial de la universidad Johns Hopkins. Esto a su vez puede afectar a como la radiación espacial afecta los diferentes hemisferios.

El campo magnético de Mercurio es mucho más débil que la de la Tierra. Esto es probablemente debido a que la dínamo de Mercurio está formada por una fina capa de metal fundido en su núcleo externo.

“Ahora tenemos que entender cómo la circulación de la parte externa del núcleo, la parte que aún está fundido, puede generar un campo que sea alineado con el eje de rotación del planeta y sin embargo ser tan fuertemente sesgada hacia el norte” dijo Anderson. “Mi impresión personal es que hay algunas diferencias sutiles en la historia de la dinamo, en el norte y el sur, y que la delgada capa que hace de dinamo en Mercurio haya permitido la circulación en el norte y el sur evolucionar de formas algo diferentes”.

Esta débil magnetosfera también “ofrece muy poca protección del planeta del viento solar”, dijo el autor del estudio Thomas Zurbuchen en la Universidad de Michigan.

La magnetosfera de la Tierra es lo suficientemente fuerte como para desviar la mayor parte del viento solar, pero en Mercurio, el viento solar parece arrasar la superficie de los polos, golpeando y llevándose las partículas de sodio fuera del planeta, según Zurbuchen y sus colegas. Esas partículas pasan a formar parte de la “exosfera,” la capa extraordinariamente tenue de las moléculas que componen lo que podría denominarse como atmosfera en Mercurio.

Mercurio, con poco magnetismo

La sonda Messenger también encontró que, a diferencia de la Tierra y otros planetas del sistema solar con campos magnéticos internos, Mercurio no está rodeado de anillos de partículas cargadas (Estos anillos en la Tierra son los cinturones de Van Allen). El campo magnético de Mercurio parece demasiado débil para soportarlo. En cambio, la nave espacial detectó ráfagas de energía del planeta de electrones que duran de segundos a horas emergiendo desde el planeta.

“Hemos visto ráfagas de protones y de electrones en la magnetosfera de nuestra propia Tierra, pero lo que realmente diferencia estas observaciones es la escala de tiempo y la naturaleza recurrente de estas ráfagas de electrones en Mercurio”, explica el autor del estudio, George Ho, un científico espacial del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins. “En la Tierra, tales explosiones ocurren irregularmente y duran minutos, pero en Mercurio, estos eventos duran unos pocos segundos y sólo se detectan electrones y no protones. Lo cual sigue siendo un enigma para mí”.

En la Tierra, estos estallidos se deben al campo magnético del planeta, que interactúan con el campo magnético interplanetario. Esto podría estar sucediendo en Mercurio también, o las explosiones podrían ser el resultado de la interacción de Mercurio con el viento solar. Dijo Ho, que espera que esta información ayude a los físicos teóricos explicar mejor estas explosiones.

“Todos estos resultados son sobre lo que trátalo la exploración”, señaló Head. “Se puede decir que crees que sabes cómo es un lugar, pero luego vas allí a una órbita más cercana y personal, y te das cuenta de lo que realmente está pasando. Es desafiar a todos tus conocimientos y llegar a nuevas ideas”.

Fuente: Space

septiembre 29, 2011
por Stellarscout
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Los satélites vigilan los ‘puntos calientes’ urbanos

Los satélites están contribuyendo a predecir qué áreas de la ciudad resultan más afectadas durante una ola de calor, lo que ayuda a los responsables de urbanismo a diseñar ciudades más frescas y cómodas.

Temperatura nocturna en París a vista de satélite

En las zonas muy densamente pobladas la temperatura puede ser varios grados más alta que en las zonas rurales más próximas, un fenómeno conocido como el efecto de isla térmica urbana.
Estas islas térmicas se notan sobre todo por la noche. Durante el día las ciudades acumulan radiación solar, y al ponerse el sol liberan la energía acumulada.

Este aumento en las temperaturas urbanas provoca, directa o indirectamente, problemas de salud, una mayor demanda de energía, contaminación atmosférica y escasez de agua, entre otros efectos negativos.

El grupo de Isla Térmica Urbana y Termografía Urbana ha presentado recientemente en Frascati (Italia) sus hallazgos sobre cómo la observación por satélite contribuye a la monitorización continua de la radiación térmica emitida por las superficies urbanas.

Previsión de temperaturas en Tesalónica (Grecia)

La vigilancia térmica puede contribuir a que los urbanistas planifiquen ciudades más frescas, así como ayudar a los responsables de protección civil a tomar medidas durante olas de calor, y a crear mapas de eficiencia energética.

Parte del proyecto consistió en analizar, a lo largo de la última década y usando múltiples sensores, las tendencias en la distribución del calor en diez ciudades europeas: Atenas, Bari, Bruselas, Budapest, Lisboa, Londres, Madrid, París, Sevilla y Tesalónica.

Los sensores de los satélites han jugado un papel clave en la toma de datos, proporcionando medidas en infrarrojo térmico que los científicos han empleado para mejorar los modelos de clima urbano con que predecir las olas de calor. También han resultado esenciales dos campañas aéreas y los sensores basados en tierra.

A mediados de agosto de 2010 los investigadores predijeron correctamente dos intensas islas térmicas en Tesalónica (Grecia) con un día de antelación. En estas islas térmicas las temperaturas son elevadas, y la calidad de vida se resiente.

Las zonas más frías y calurosas de Madrid a vista de satélite

Por la noche, las áreas más vulnerables de la ciudad alcanzaron temperaturas de más de 31 °C.

Pero las previsiones indicaban que en una zona céntrica –con amplias áreas verdes- las temperaturas serían más bajas.

Los mapas de radiación térmica de Madrid muestran que la temperatura del aire en los parques y espacios con vegetación es, durante la noche, bastante más fresca que en otras áreas. Esto demuestra la gran importancia de las zonas verdes en las ciudades.

Los nuevos modelos de clima urbano muestran un cálido y húmedo futuro. Durante el verano de 2003 una fuerte ola de calor golpeó gran parte de Europa. En París se atribuyeron a las altas temperaturas miles de muertes, debido a que el efecto de isla térmica impidió que las temperaturas bajaran durante la noche.

Los modelos sugieren que en el futuro podrían darse olas de calor de esta intensidad y duración cada tres o cuatro años.

Fuente: ESA